Tierra

El engaño sonoro de las serpientes de cascabel

Estos reptiles pueden hacerte creer que están bajo tus pies, aunque en realidad estén a una cierta distancia

Las serpientes de cascabel (Crotalus sp.) son un género de víboras venenosas, endémicas del continente americano, que se caracterizan por poseer unos estuches córneos al final de la cola. Estos están rellenos de unos segmentos queratinosos, capaces de emitir sonido al chocar entre sí al ser agitados, como si se tratara de una maraca. Algo curioso es que con cada muda estos ofidios van incorporando un nuevo anillo al cascabel. Sin embargo, dado que pueden hacer hasta dos mudas al año, o perderlo por completo, el hecho de contar los anillos no es un método adecuado para conocer su edad.

Generalmente, estas víboras usan el ruido de su cascabel para hacer notar su presencia. Al agitarlo lanzan un aviso aposemático, es decir, están diciendo a quien se les acerque ‘cuidado, estoy cerca,  soy peligrosa y no te conviene intentar comerme’, algo bastante útil para evitar ser pisadas o depredadas por grandes mamíferos o aves.

La vibración del sonido que emiten suele ser bien conocida por el resto de animales con quien comparten el hábitat, al oírla pueden estimar la distancia aproximada a la que se encuentran de la serpiente y así evitar cruzarse con ella. Sin embargo, estas víboras han encontrado una manera de engañar a todo el que se les acerque, haciéndoles creer que están más cerca de lo que pudiera parecer. Un reciente estudio publicado en la revista Current Biology, llevado a cabo por científicos de la Universidad de Múnich (Alemania) ha descubierto cómo lo hacen. 

Cuando las serpientes de cascabel empiezan a sentirse amenazadas, su ‘maraca’ genera un sonido continuo de banda ancha de hasta aproximadamente 40 Hz. De repente, si el animal se sigue sintiendo provocado, cambia abruptamente a una frecuencia más alta y menos variable de 60 a 100 Hz. Un hecho que descubrieron los científicos alemanes testando a 25 serpientes mediante una proyección enfrente de ellas, un punto negro que se iba haciendo grande en la pantalla, tal y como se puede observar en el vídeo de arriba. Como resultado, el 100% de las serpientes aumentaron la frecuencia del traqueteo a medida que el punto crecía, ya que les parecía un posible peligro acercándose a ellas.

Esta variación repentina, simulada también en un prado de realidad virtual para 11 voluntarios humanos, afecta sistemáticamente a los juicios de distancia por nuestra parte, haciéndonos creer que el reptil se ha acercado mucho más de lo que creíamos inicialmente, sin ni siquiera haberse movido de lugar. Los participantes se detuvieron justo después del salto de frecuencias el 20% de las veces. Como conclusión, los investigadores afirman que este cambio rápido de frecuencia es muy útil para las serpientes de cascabel para asustar y hacer retroceder a humanos y otros animales cercanos.

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